Pon en pausa la procrastinación en tres simples pasos

Uno de los términos más usados cuando dejamos en pausa una actividad importante y decidimos dedicar este tiempo a otra tarea, que tiene menos relevancia, es la procrastinación. En otras palabras, es una excusa que nos permite evitar una actividad importante. En la mayoría de los casos, sabemos que poner en segundo plano la tarea no es una gran idea, pero de todas formas la dejamos para después.   

¿Qué se entiende por procrastinación? 

La respuesta es muy sencilla: es una forma de manejar las emociones causadas por algunas actividades. Es decir, cuando una tarea nos genera aburrimiento, inseguridad o frustración, simplemente decidimos reemplazarla por otra actividad que no genere este tipo de emociones.

Veamos un ejemplo: el líder  asigna a su equipo la entrega del trabajo final y les da un mes de plazo para entregarlo. Si aplicamos la procrastinación, es posible que los colaboradores encuentren un sin fin de tareas antes de iniciarlo. Seguramente, considerarán más importante terminar el reporte de tráfico, ayudar a sus pares en tareas conjuntas u organizar su espacio de trabajo porque está muy desordenado. En conclusión, estarán terminando el trabajo a última hora y si requiere ajustes tendrán la excusa de que no tuvieron mucho tiempo para hacerlo. 

Entonces: ¿Cómo evitamos procrastinar? 

  1.  Identifica la causa de las emociones: ser consciente que la procrastinación es causada por una emoción negativa hacia una tarea, nos marca el camino para solucionarlo. Dedica unos minutos a analizar cuáles son los elementos que causan esta sensación e identifica cómo contrarrestarlos. Si retomamos el ejemplo anterior, de la entrega del trabajo, podríamos encontrar que no tener la suficiente información de cómo realizarlo es la causa. Seguramente, resolviendo esta inquietud cambiará la emoción. 
  1. Generar recompensas para desterrar el hábito de procrastinar: en definitiva, poner en pausa una tarea genera un sentimiento gratificante, sin embargo, en lugar de aplazar debes buscar la forma de condicionar la procrastinación. Por ejemplo: si terminas antes esta tarea te darás un descanso más largo, podrás salir y disfrutar más tiempo con tus amigos sin estar angustiado, entre otras recompensas. 

Divide y reinarás, un dicho popular que se puede aplicar: muchas veces enfrentarse a una gran actividad puede ser agobiante, es más sencillo cuando desempeñamos pequeñas tareas que aportan y facilitan la misma. Puedes descomponer la gran tarea en unas más cortas e irlas desarrollando por fases. Seguramente, lograrás minimizar las emociones negativas hacia la misma.

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