¿Estás viviendo una renuncia silenciosa? Descúbrelo aquí

Últimamente has sentido frustración, falta de motivación, que no quieres dar más en tu trabajo y ¿no sabes qué es lo que pasa? Tranquilo, a esto se le llama la renuncia silenciosa. 

Es muy común que estés pasando por un proceso de renuncia silenciosa, sin ser consciente de ello o simplemente considerando el proceso como un cambio. Este término tiene implicaciones que afectan la salud emocional de los colaboradores y que por supuesto repercute en la empresa. Pero ¿qué se entiende por renuncia silenciosa? Es cuando decides abandonar el trabajo de forma silenciosa haciendo solo lo que se requiere, sin dejar de trabajar. 

En definitiva, la pandemia es responsable en gran medida, de este fenómeno por las extensas jornadas laborales que impuso. 

Pongamos un ejemplo claro de cómo se manifiesta la renuncia silenciosa en un ejemplo cotidiano y en uno laboral, partiendo de la palabra renunciar que está relacionado a; evitar, dejar, no intentar o simplemente apaciguar de manera voluntaria. Si te aburres de intentar bajar de peso, deberías renunciar a mantener una dieta saludable o si te sientes desanimado en el trabajo, seguramente renunciarás a dar una milla extra

Responde las siguientes preguntas y descubre si estás viviendo un proceso de renuncia silenciosa y es hora de hacer algo al respecto. Responde sí o no y descubre qué debes hacer:

¿Te sientes motivado para iniciar la jornada laboral? 
¿Existe una coherencia entre tu propósito personal y el de la empresa?
¿Te puedes proyectar a futuro en tu organización? 
¿Gozas de un balance entre tus funciones y tu vida familiar?
¿Existe el salario emocional en tu organización? 

Si respondiste una o dos preguntas de manera negativa estás fuera de este término, puedes realizar una reflexión y encontrar caminos para minimizar los NO como respuesta. Hablar con tu jefe, para estar más informado de los avances de la empresa, establecer acuerdos o simplemente  proponer nuevos proyectos e ideas que refresquen tu hacer diario pueden ser una gran opción.

Si respondiste tres preguntas con un NO es hora de poner atención a tu día a día e identificar si la balanza se inclina hacia el SÍ o hacia el NO.

Si por el contrario, de cuatro a cinco respuestas fueron negativas es hora de hablar con tu jefe y compañeros. A veces puedes pensar que solo tú afrontas el problema y resulta que el malestar es general y el cambio debería ser más radical. Así mismo, tómate el tiempo de hablar con tu jefe, cuéntale aquello que no te motiva a cumplir con tus responsabilidades y piensa en propuestas claras y realizables para minimizar este sentimiento. Es hora de usar la comunicación para expresarte y encontrar la causa de tu renuncia silenciosa. 


¡Otro punto a tener en cuenta!

Si por el contrario tú eres el líder, reflexiona si tu equipo puede estar viviendo un proceso de renuncia silenciosa y si es hora de hablar con ellos sobre la relación entre la empresa y sus motivaciones, valores y propósito. Pero, ¿qué lograrás con esto? Tener o pertenecer a un equipo en el que sea agradable trabajar, de seguro verás la diferencia en los resultados.

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